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UN MÚSICO EN LA CAPITULACIÓN DEL TERCER REICH


UN MÚSICO EN LA CAPITULACIÓN DEL TERCER REICH
En un ensayo que acabo de leer sobre los últimos días del tercer reich, titulado “El hundimiento” que escribió Joachim Fest, he dado con esta anécdota protagonizada por un músico.
La situación es esta: Primavera de 1945, el general alemán Krebs es enviado a Tempelhof para negociar la rendición del reich ante el general Chuikov.
General Hans Krebs
El general ruso estaba alojado en una casa particular y a las 3’30 de la madrugada recibe la noticia de la inminente visita de Krebs, que llega, nada menos, para sostener una reunión de la importancia mencionada.
to lo que sigue:
Chuikov, sorprendido por la oferta de diálogo, no tuvo tiempo de convocar a su Estado Mayor y decidió presentar a dos escritores, su ayudante y algunos cargos menores con los que se encontraba cenando, como ‘sus más íntimos asesores militares’. Entre ellos estaba el compositor Matjev I. Blanter, a quien Stalin había dado el encargo de componer una sinfonía sobre la conquista de Berlín. Pero al ver que Blanter no poseía uniforme y no podía ser presentado como oficial del Ejército Rojo, el general, furioso, lo encerró sin más en el armario de la sala de sesiones, ordenándole no hacer el menor ruido.
La entrevista se prolongó durante siete horas, y tuvo que ser jugosa, por ejemplo Krebs, confesó a Chuikov que Hitler se había suicidado pocas horas antes, a lo que Chuikov respondió, sin tener ni la menor idea del asunto, (qué gran jugador de póker pudo haber sido) que ya estaba al corriente; con dos cojones. Imagino que en ese momento, el gran Héroe de la Unión Soviética libró su más íntima batalla intentando contener sus esfínteres a raya. Esto da una idea de la grandísima tensión que se tuvo que vivir en ese momento, donde se trataba, más o menos, de decidir el futuro de Europa y de buena parte del resto del mundo y donde se ponía fin a una masacre que se llevó cientos de millones de vidas.
El narrador continúa diciendo:
Al cabo de unas horas, Blanter, que, rígido y como sujeto con clavos, había aguantado en su escondite olvidado de todos, se derrumbó fuera del armario con gran estrépito y quedó tendido cuan largo era en la sala de sesiones. Después de ocuparse del músico desvanecido y de llevarlo a una habitación contigua, prosiguió la negociación sin que nadie diera explicaciones sobre el incidente.
En vuestras manos lo dejo…

Matjev I. Blanter

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